Obituario III
29/11/2004
Era oriunda del signo del carnero, como la anterior y como la siguiente. Su voz, que al comienzo solo había logrado hacerme enojar, con el tiempo me hipnotizó. Tuve que atarme a un mástil, como se estila en esos casos…
Tenía una presencia intoxicante y algunos demonios vivían alojados en su cabello. Lo bueno es que un angel vivía en su cadera. Tuve que huir de su lado, y siempre estaba ahi. O sabía como hacerse presente. Me buscaba para ahuyentar sus miedos de soledad, y en eso parece que si le serví.
Era parte de un aquelarre, siempre es malo cuando son más de dos. Y eran tres.
Murió sin darse cuenta. Se enteró y trató revivir. Pero ya era tarde. La resurrección tiene fecha de vencimiento.
Autobombo
27/11/2004
A pesar de algunas de mis “fans” se vayan a lamentar por esto, voy a utilizar el espacio de hoy para hacer un poco de publicidad a un nuevo blog que he abierto. �Nuevo Blog? �Para qu� otro m�s?
Bueno, simple, sucede que este blog que ya tiene una tem�tica m�s o menos establecida, no me sirve mucho como espacio para hablar (sin aburrirlos) de otras partes de lo que se compone “mi vida”. Estas otras partes, son sin lugar a dudas, el dise�o web, la programaci�n en PHP, el Photoshop y tantas otras cosas m�s que poco tienen que ver con la literatura y dem�s temas tratados aqu�.
Entonces, para mantener las aguas separadas, abr� un nuevo espacio al que invito a aquellas personas que est�n interesadas en la creaci�n de sitios web, para que all� charlemos de esos menesteres.
Ahora si, este blog vuelve a la transimisi�n de sus habituales contenidos.
Un asado con amigos.
25/11/2004
El dinero siempre hab�a representado para mi un gran solucionador de problemas, EL fin a perseguir. Claro, era un ni�o, y todo era conseguible con el dinero: helados, juguetes, entradas, el cine, etc. Una noche tuve un sue�o (tema para otra publicaci�n) que me hizo dar cuenta del verdadero problema del dinero, y ya no lo vi nunca m�s como un FIN, sino como un MEDIO, para lograr algo.
�ltimamente, estuve fabulando, en lo que utilizar�a una hipot�tica fortuna, con tal de darme un gusto de esos �nicos, de esos inalcanzables. Pero vamos, que varios kilos de asado y algunos cajones de buen vino, no es un sue�o muy exagerado. Tan solo me gustar�a que confirmen su presencia algunos amigos y las siguientes personas:
- Silvio Rodr�guez
- Pablo Milan�s
- Luis Eduardo Aute
- Victor Heredia
- Le�n Gieco (se va a ocupar de la parrilla, sin que se lo pidan)
- Joaqu�n Sabina
- Joan Manuel Serrat
- Ismael Serrano
- Alejandro Filio
- Fernando Delgadillo
- Pedro Guerra
- Ricardo Arjona
- Alejandro Lerner
- Juan Carlos Baglietto
Seguro m�s de uno va a tomar de m�s, seguro que Joaqu�n le va a decir “Nano” a Joan Manuel, o que Pedro y Alejandro F. se van a abrazar y acordarse de alguna an�cdota. Pero lo m�s importante, es que llegado el momento, despu�s de que las panzas est�n contentas y el coraz�n entonado por unas copas de vino, alguno va a agarrar una guitarra, y lanzar algunos acordes.
Y entonces, todo el asado habr� estado bien pago.
“Los hijos de puta son eternos”
24/11/2004
En cambio, las buenas personas, los verdaders GRANDES, siempre se van antes. Que jodido se hace escribir a veces, cuando tenemos la amplia necesidad de hacerlo, pero las palabras se agolpan en la cabeza luchando furiosas por salir. Se muri� Castelo, la puta madre. Y lo vamos a extra�ar.
De chico quer�a ser como Castelo. No solo porque la idea de tener canas de joven no me parec�a tan disparatada, sino porque para mi, y ya desde ese entonces, Castelo era el ejemplo m�s claro del tipo piola, canchero, amigo, desenvuelto, ir�nico (como pocos). Castelo era eso y muchas cosas m�s. No solo era el due�o de una voz ronca y con personalidad propia, era un seductor natural. Te seduc�a desde su figura, su intelecto, su capacidad de fantasear, su visi�n de la realidad, su lucha, te seduc�a desde su humor, eso tan importante que no deber�a faltar nunca. A�n cuando un c�ncer te est� comiendo los pulmones. Mantener el humor en esos casos es lo que se puede llamar Dignidad, sin dudarlo.
Una de las formas m�s sinceras de admiraci�n hacia alguien, creo yo que es la de envidiarle los amigos. Pocas cosas pueden hablar tanto de uno, como lo son las personas con las que pudimos rodearnos y mantener cerca durante nuestra vida. Y Castelo era millonario en ese aspecto. M�s all� de que anoche por la Legislatura Porte�a (en pavada de lugar te velaron, Adolfo) hubo muchas personas que solo gozan de “fama”, si pasaron muchas otras personas que tienen el honor de haber sido llamadas “amigo” por Castelo, y que Castelo tuvo el honor de ser llamado “amigo” por ellos. El Honor es esto, y no los t�tulos nobiliarios. El honor de que ambas partes enaltezcan una amistad asi.
Hoy en la radio, y en “honor” al se�or de las canas, ese que tuvo el buen gusto de morirse a los 64 a�os, antes de llegar a viejo, se escucha a Sabina m�s que de costumbre. Sabina, una de esas personas que me encantar�a tener por amigo, y que dicho sea de paso, era muy amigo de Castelo. Tanto que en una entrevista, ayer le comentaron:
- “[Adolfo] Te quer�a mucho”
- “Yo lo s�. Pero ahora s�lo quedo yo para decir lo que lo amaba”
Dir� una vieja, esta ma�ana en la verduler�a “Pero mire don, la verdad que los homenajes mejor hacerlos en vida, vi�?”. Si do�a, y Castelo los tuvo a todos. Premios, menciones, reconocimientos, fama. Y tambi�n tuvo amigos, tambi�n tuvo el gusto de vivir haciendo lo que m�s le gustaba, dos hijas que lo lloran hoy, pero de emoci�n, porque saben que en el cielo, van a te�ir las nubes de colores con tal de que lo puedan distinguir.
Hoy ten�a pensado escribir sobre otra cosa, que ya saldr� ma�ana. Pero en cambio sali� esto. Hoy necesitaba hablar de Castelo. Y creo que no solo de Castelo habl�. Son muchas las cosas que te mueven la partida de un buen tipo. Y los buenos tipos, que son escasos, se mueren de manera escasa. Y uno aprovecha entonces para hablar de todas esas cosas en momentos como este, tan buenos o tan malos como cualquier otro momento. Esta vez no hablamos de la muerte en si, esta vez fueron otras cosas.
Castelo, ciudadano ilustre de esta vida, no ten�as que morirte para ser un grande. Ya eras grande antes.
Preguntas de la vida misma IV
23/11/2004
¿Por qué Córdoba queda fuera de todas las Bases y Condiciones de los concursos? ¿Eh?
Cuando las palabras no alcanzan
22/11/2004
Ante la incapacidad de poder expresarlo mejor, de poder encontrar siquiera palabras similares que se acerquen, dejo que sea el mismo Juan Luis qui�n se encargue de decirlo…
Cuando te beso
(Juan Luis Guerra)
Cuando te beso
todo un oc�ano me corre por las venas
nacen flores en mi cuerpo cual jard�n
y me abonas y me podas, soy felizY sobre mi lengua se desviste un ruise�or
y entre sus alitas nos amamos sin pudor
cuando me besas
un premio N�bel le regalas a mi bocaCuando te beso
te abres y cierras como ala de mariposa
y bautiza tu saliva mi ilusi�n
y me muerdes hasta el fondo la raz�nY un gemido se desnuda y sale de tu voz
le sigo los pasos y me dobla el coraz�n
cuando me besas
se prenden todas las estrellas en la auroraY sobre mi lengua se desviste un ruise�or
y entre sus alitas nos amamos sin pudor
cuando me besas
un premio N�bel le regalas a mi bocaCuando te beso
tiembla la luna sobre el r�o y se reboza…
Obituario II
21/11/2004
No era muy alta y nunca lo fue. Tenía algunos rulos que luego se aburrieron y se fueron. Me regalaba noches enteras, sentados en la puerta de su casa, que por un berretín cósmico, estaba a la vuelta de la mía…
Cultivó un caracter jodido que siempre le sirvió para mantener cerca a los que quería y lejos a los que no. Igualmente logré mantenerme muy cerca. Le escribía cartas todas las noches y a la mañana las palabras se desvanecían, excepto una. Un día le regalé todo mi amor y me fui.
Murió en la puerta de una galería, muchos años después, mientras la esperaba con una sonrisa ensayada. Fue un funeral rápido, lo que dura un café en Buenos Aires.
Obituario I
18/11/2004
Tenía los ojos grandes y muy expresivos, pero las piernas y los brazos eran muy flacos. Igualmente, salía a la calle y el barrio se reía. Se luxaba de nada y me daba miedo que le pasara algo. Una mañana le dije “Te quiero” y la invitó a merendar a casa…
Las orejas le quedaban grandes y el nombre chico. Pero la sonrisa era del tamaño justo. Le gustaba que hablara raro y que viviera enfrente. No le gustaba ser tan tímida.
Murió para la misma época en la que mueren muchas ilusiones. Cuando dejamos de ser niños.
Una palabra vale más que mil imágenes
13/11/2004
Pero de todas maneras, ya está online mi Galería de Fotos. Allí podrán ver las fotos mi vida.
Las esperanzas.
05/11/2004
Una de las caracter�sticas que m�s nos destaca de otras razas, algo que sin duda un testigo externo de nuestra historia y de nuestra realidad humana f�cilmente detectar�a, es que la esperanza es sin dudas esa fuerza invisible que gobierna, en parte, nuestros actos y desenlaza nuestros destinos…
Pero esta misma esperanza, cualidad estrella de la raza humana, es tambi�n muchas veces la culpable de nuestras desgracias, de nuestra propia autodestrucci�n. As� como as�. Son esos retazos remanentes de esperanza los que nos mantienen apegados a creencias que nos lastiman, que nos hacen mal, que nos perjudican. Ya va a mejorar todo. Vamos a volver. Van a reconocerte el esfuerzo. Ya te va a salir. Ella te sigue amando.
Mentiras dichas con sinceridad.
Sabr�n disculpar la brevedad. Ten�a la esperanza de poder decir m�s sobre el tema, pero no.
