Obituario II
21/11/2004
No era muy alta y nunca lo fue. Tenía algunos rulos que luego se aburrieron y se fueron. Me regalaba noches enteras, sentados en la puerta de su casa, que por un berretín cósmico, estaba a la vuelta de la mía…
Cultivó un caracter jodido que siempre le sirvió para mantener cerca a los que quería y lejos a los que no. Igualmente logré mantenerme muy cerca. Le escribía cartas todas las noches y a la mañana las palabras se desvanecían, excepto una. Un día le regalé todo mi amor y me fui.
Murió en la puerta de una galería, muchos años después, mientras la esperaba con una sonrisa ensayada. Fue un funeral rápido, lo que dura un café en Buenos Aires.

November 21st, 2004 a las 11:44 pm
Qu� decir…si ni la conic�a…
Estas situaciones siempre la ponen mal a una…solo espero que no haya sido una muerte dolorosa, de hecho todas las personas tienen el mismo destino no? Pero como seguir adelante sabi�ndolo…?
Y cuando una no conoce a la difunta o difunto se acerca para consolar a sus deudos y acercarle unas palabras de aliento…Espero que sea mentira que le hayas regalado todo tu amor.
La tierra negra se vuelve verde…
November 23rd, 2004 a las 4:09 pm
No, es cierto, uno nunca regala “todo su amor”, siempre corta un pedacito y se lo guarda dentro de la billetera. Afortunadamente, el amor es un recurso renovable. Por eso a veces nos podemos dar el lujo de entregarlo todo, con la esperanza de que sea la �ltima vez que haya que hacerlo.
November 30th, 2004 a las 2:07 am
(che…de verdad la mina esta “cadencia” se piensa que se muri�