¿Qué se debe hacer con las cartas que recibimos en nuestra vida?

9 Comentarios para “Preguntas de la vida misma III”

  1. Sagi dijo:

    Guardarlas para cuando no se termine el papel higi�nico.

  2. Cadencia dijo:

    Guardarlas para cuando no te llamen por tel�fono ni te manden m�s ni se conecten tus contactos al msn ni te toquen el timbre.

  3. ¡La MiSmA dE sIeMpRe! dijo:

    Guardalas para esos momentos en que te invade la soledad, y porque no, la melancolia, y pensa en las personas que te escribieron esas cartas, y llora, reite, critica, y pensa que boludeces dicen, y en las cosas que vos contestaste, y… etc… no se que mas…

  4. Webstudio dijo:

    Bueno, pero aunque difiriendo en motivos, las 3 concordaron en la primer palabra de sus comentarios:
    “Guardarlas”.

    Eso, por suerte, es lo que hago. Las atesoro, todas, desde la primera que recib� hasta la �ltima, las tengo todas conmigo, sin orden, sin jerarqu�as, una arriba de la otra y sujetadas por una cinta el�stica. A�n as�, no se como resisto la tentaci�n de abrir el paquete y releerlas una y otra vez.

    Son un mapita de mi pasado, como una bit�cora de lo que algunas personas estaban dispuestas a sentarse y escribirme. Son un cuadro que me muestra a mi mismo, varios a�os atr�s y me comparo con el de ese entonces.

    Igualmente, siempre guardo las esperanzas de que me vuelva famoso, y el d�a de ma�ana mi hija las pueda vender en alguna subasta en Sotheby’s.

  5. Sagi dijo:

    Si se espera a ver si la fama llega a quien las escribi�, segurito que saca m�s lana �

  6. cvander dijo:

    Si llegamos a viejos tendremos tesoros realmente importantes si las conservamos. Adem�s, como seguramente mi vista estar� muy da�ada para entonces, estoy seguro que ser� un interesante pasatiempo volver a leerlas en voz de mis nietos.

  7. Jesús dijo:

    leerlas???

  8. Laleft dijo:

    Uno se cree que las mat�
    el tiempo y la ausencia,
    pero su tren sac� boleto
    de ida y vuelta.

    Son aquellas peque�as cosas
    que nos dej� un tiempo de rosas
    en un rinc�n, en un papel
    o en un caj�n.

    Como un ladr�n te acechan
    detr�s de la puerta;
    te tienen tan a su merced
    como hojas muertas

    que el viento arrastra all� o aqu�,
    que te sonr�en tristes y
    nos hacen que
    lloremos cuando nadie nos ve.

  9. lunita dijo:

    conservalas quizas te den alegria mañana

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