Me gusta mucho que esté en casa, aunque ahora no esté el baño todo el tiempo libre, aunque la casa esté llena de ruido que no me gusta. Es lindo estar comiendo los cereales en la cocina, con mi oso sentado al lado, y verlo bajar la escalera, todo dormido, con su pijama y los pelos rubios revueltos. Tiene cara de malo en la mañana, pero a mi no me importa…

Primero comenzó a venir de vez en cuando, ya no me acuerdo hace cuánto tiempo, pero yo era chiquita. Después, ibamos juntos al parque, o siempre estaba ahi, jugando en la arena. Yo le prestaba mis cosas, pero no le importaban, no le gustan mis cosas. El tiene autitos, muy lindos, o será porque son suyos, pero no me los presta. No me importa, yo le robé uno, y lo tengo guardado. Me acuerdo que lloró cuando no lo encontró, pero con su cara de malo.

Me pega a veces, otras veces me empuja y me hace llorar. No importa, espero que se quede mucho tiempo.

(continuará…)

(N. del Autor: ¿Será casualidad que el post número 100 del blog, haya sido Triste?)

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