Ya no puedo verlo más, me duele su presencia, su constante e inmutable presencia. Me molesta que esté siempre presente, aunque no esté. Ya no se cuántos años pasaron desde que estoy asi, molesta con él, con el mundo, con las circunstancias, con la estúpida raza humana. Y lo peor, es que él, esté yo enojada o no, le da perfectamente igual…

Sigue su vida como si nada pasara. Como si nada ME pasara. Como si no me fuera imposible concentrarme en las derivadas, en los procesos lógicos, o todas esas cosas que quieren vendernos como “útiles y necesarias” en la universidad. Como si toda mi vida no estuviera arruinada por el estúpido motivo de estar enamorada de él, de quererlo hasta darme asco, de intentar sacarlo de ese mutismo en el que está sumido, vaya uno a saber por qué.

Irme, eso tengo que hacer. Tomar el primer transporte hacia el destino más inusitado, y desaparecer. Mejor dicho, hacerlo desaparecer, de mi vista. Lejos voy a estar a salvo, voy a ser otra, y no lo voy a ver, lo cual es todo lo que necesito. No verlo, no verlo para no sentir que me muero, que lo amo, que lo necesito, que me desgarro por dentro por no poder estar con él. No sentir que me desangro lentamente, todo por estar enamorada de mi hermanastro.

(continuará…)

Deja un comentario

eXTReMe Tracker