Carolina

18/10/2005

Me dispuse sobre ella y fue casi mágico, instantáneo. Como si una parte de una vida anterior me poseyera, como si recuerdos muy, muy guardados en un rincón del cerebro (y del corazón) volvieran a un primer plano del entendimiento, como si nunca hubieramos estado separados…

Ya los músculos no responden como antes, eso es seguro. Ya la performance del ejercicio no es el mismo, al menos hasta que pase un tiempo y vuelva a estar en forma, pero las mañas, los movimientos, las posiciones, esa amplitud sensorial necesaria cuando se vive un poco más rápido, esa anticipación constante, todos volvieron como si nunca la hubiera dejado.

Ella, curvilínea, estilizada, responde muy bien, sabe lo que quiero y se dirige hacia esa dirección, se deja llevar, se deja guiar. Sabe acatar mis sugerencias, y tuerce sus formas debajo mio, con movimientos suaves, amortiguados, silenciosos.

Sabe que cambiaría cosas de ella, pero que no la cambiaría por otra. Se que por ahi sueña con que pueda darle más tiempo, pero no podría cambiarme por otro. Me mira, apoyada en la pared, sabiéndose dueña de su espacio. Conociendo el cuidado que nos prodigamos mutuamente, el secreto que nos une.

2 Comentarios para “Carolina”

  1. Sagi dijo:

    Entonces es cierto que, una vez aprendido,nunca se olvida.

  2. Webstudio dijo:

    En efecto. No se olvida.
    Es como andar en bicicleta.
    Como dar un beso.
    Como el amor de tu vida.

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