Nunca supo nada, nunca supo que la amé casi desde que tuve la conciencia de lo que es amar. Que incluso siendo niños, no podía hacer más que llamarle la atención, molestándola, peleándola, solo por la posibilidad de tenerla cerca, de sentir ese brillo único de su pelo, y la inocencia en sus ojos. Incluso cada mañana, hacer que ría cuando le mostraba cómo se veían los cereales en mi boca…

Ignoró muchas cosas, porque no pude hacérselas saber. No pudo saber nunca las cosas que podía hacer por ella. Ni las que hice. Y ahora es tan tarde, como lo fue siempre. Si tan solo hubiera sabido hacérselas saber…

(continuará…?)

Un Comentario para “Cereales en la mañana”

  1. _moss_ dijo:

    claro que continuar�…esa es la causalidad del “ahora es demasiado tarde”!

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