Para estas navidades no escribí nada. Preferí llamarme a silencio. Y casi tiene un porqué.
Y es que mientras estaba con la pantalla vacía esperando ser cargada con reflexiones, en ese mismo momento estaba leyendo otros (muchos) blogs cargados de reflexiones. ¿Todos, eh? como si las reflexiones navideñas o de fin de año fueran una especie de moda, como si fueran lo más top. Y no, no soy de seguir modas, mucho menos si seguirlas es ser “top”…

El problema es que todo el mundo espera a las navidades y el fin de año para hacer sus “reflexiones anuales”, lo cual puede ser, a mi criterio, demasiado tiempo entre reflexiones. Y como las mismas se hacen una vez al año, pegan con todo. Cuánto más sencillo sería todo si las reflexiones vinieran mejor dosificadas, digamos, cada tres meses. Serían reflexiones mucho más manejables, uno no se olvidaría lo que reflexionó de un trimestre para el otro y la gente sentiría poseer un mayor control de su vida.

- “La verdad, que el trimestre que pasó fue muy duro
- “Si zonza, pero espero que estas festividades vengan llenas de esperanzas para el nuevo trimestre“.
- “Gracias, vos si que sabés levantarle el ánimo a una

Claro, todo esto ahora nos representa un nuevo problema. Hay que inventar festividades nuevas, que nos permitan, cada tres meses, reunirnos a comer en familia, levantar la copa y tirar fuegos artificiales. Ya no hablemos de hacer regalos a los párvulos, lo cual es, además de costoso, muy molesto (porque admitámoslo, ¿quién sabe que se les regala a los chicos de hoy en día?). Ahora, si pudiésemos implementar dos medio aguinaldos más, entonces la cosa cambia.

Volviendo a las reflexiones, podemos proponernos objetivos a mediano y corto plazo, que son más sencillos de llevar a cabo que los anuales. En vez de jurarnos y perjurarnos que este año, vamos a bajar esos 10 kilos que sobran y comenzar la dieta en Enero para dejarla a mediados de Febrero (con suerte, claro), podemos decir “para el trimestre nuevo, pienso bajar un kilo”. ¿No es mucho más sencillo esto? En las próximas festividades, veremos que pudimos cumplir nuestra promesa, y eso nos alienta a que después del brindis, podamos reflexionar sobre lo hecho y ajustar nuevos objetivos.

Apuesto, además, que la gente así comenzará lentamente a no renegar tanto de las fiestas. A mayor oferta, ya no será necesario pensar “¿en donde lo pasamos? ¿en lo de tu familia o en lo de la mía?“. Vamos a poder pasarlo con una, con otra, con otra más (si tuviésemos, por esos percanses de la vida, tres familias) y con los amigos. O hasta podríamos asegurarnos dos fiestas para estar solos, y reflexionar bajo las estrellas, sin comprometer las otras, las de las tortas, los cohetes, los cuñados en pedo y los regalos mal envueltos. Los más familieros van a tener más excusas para refregarle el coche nuevo al yerno o mirarle el escote a las primas. Y todos felices.

Felices reflexiones para todos.

3 Comentarios para “Reflexiones a corto plazo”

  1. /|- dijo:

    Buen texto, Pablo, viste c�mo, a�n renegando, tampoco te escapaste de la reflexi�n de a�o nuevo?.

    Por lo dem�s, es una gran idea esto de los trimestres. Pensando en opciones se me ocurri� festejar un evento que siempre dura tres meses exactamente y ni uno m�s: el amor eterno.

    En fin, por lo dem�s es una “interesante sugerencia, trataremos de implementarla en el futuro”

  2. Webstudio dijo:

    Y… escapar era imposible. Incluso la pregunta sobre el yoghurt y la gelatina pod�a tomarse como una reflexi�n. Lo bueno que es lo hemos disfrazado lo mejor posible, de paso, proponer una de esas ideas que no se aplican porque tan solo son demasiado buenas, como los motores de hidr�geno.

  3. lulirouge dijo:

    no me gustan las fiestas..! y dudo q me gusten, justamente x eso… los balances suelen ser negativos…

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