Todo pero menos
27/01/2006
La mañana está maravillosamente iluminada. El sol furioso lastima las pupilas y el ruido cotidiano de una mañana nueva, a estrenar, es demasiado para los pobres oidos maltratados toda la noche. Voy de regreso, tambaleándome lentamente producto de la torpeza de los sentidos, atontados por el alcohol. RÃo. “No“, pienso, “esto está mal“. No debo olvidar el motivo del viaje, no debo olvidarme de ella…
