Se había encargado de dejar todo preparado, para poder sufrir la siguiente desilución. Ya estaba todo listo, solo restaba esperar a que el próximo dolor se presente, rodearse de él, encerrarse en él, alimentarse de ese dolor, y volver a crear. Era solo cuestión de tiempo.

Y mientras tanto, mientras durara la espera, se entretendría con los besos, los abrazos, las caricias y el sexo. Todas esas cosas que necesitaban ocurrir primero. Menos mal que era paciente.

No te salves

10/03/2006

60 días

07/03/2006

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