Bailemos

27/04/2006

Si ya de por si es lindo encontrar una canción que nos agrade, que divertido es descubrir que uno va caminando por la calle, siguiendo el ritmo de esa canción, haciéndolo tan propio, tan nuestro. Entonces, se suben las escaleras cantando, casi bailando. Se sonrie nada más por saberse conocedor del secreto de cada pisada, acompañando los acordes. El buen humor está casi garantizado.

Ahora, si es linda una canción a tu ritmo, cuánto mejor es encontrar una persona a tu ritmo. Cuánto mejor.

Nunca paramos a pensarlo, pero sonaba lógico: el escenario ya estaba preparado para que todo esto sucediera. Los ánimos venian caldeados después de semanas de maltratos, de abusos. En realidad, ni ellos ni nosotros teníamos la culpa, pero quedamos en el medio. Estaba cantado, en algún momento se tenía que ir todo a la mierda… y ese día llegó… Leer el texto completo »

Esta noche

10/04/2006

Esta noche no necesitamos excusas. Somos los dos, ancla y muelle, amarrados entre sábanas. Un mar de caricias rompe contra nuestros cuerpos, y el alba es el faro que indica el camino en la noche de tus cabellos…

Estamos atrapados en este cuarto, nos es imposible salir, ya que los dos somos la víctima, el culpable, el delito, el castigo y la cárcel. Es imposible salir, no podríamos salir, no deseamos salir.

No existo, no soy. Son tus manos las que me dan forma, las que definen, las que me dan una razón para existir, las que rompen el vacío y me inventan. En silencio, cerrando los ojos, me dibujas de perfil.

Nuestras bocas rebalsan en besos, se derraman y caen en tus hombros, resbalan por tu espalda, que vibra al tono de tu cuerpo. No lo notamos, pero exudamos notas, hacemos música al movernos.

En la habitación hace diez minutos que el tiempo ya no transcurre, no avanza. Te miro, muy cerca, te respiro, me derrito, te huelo, te aspiro, te deseo. Estás a mi lado, mirándome, respirándome, derritiéndote, oliendo, aspirándome y deseándome. A tu lado.

Y hay pelos revueltos y sudor. Hay cosquilleos, temblores, cansancio, hay ruidos en la panza, hay sed. Dos sonrisas llenan el cuarto. Hay luz. Hay un hombro que es mordido. Y todo vuelve a renacer, todo comienza de nuevo.

Anclas, Castigos, Manos, Notas, Miradas, Temblores.

En los actos más violentos de la vida, siempre existe una constante: El no saber muy bien en que momento comenzó todo. Un beso, un asesinato, una pelea, una revolución. Este caso no fue distinto.

El caos. Y en el medio yo, luego de recibir un golpe que claro, nunca vi venir. Intenté evitar el piso, pero el piso ya venía demasiado rápido. Me levanté como pude, escupiendo sangre y algo sólido que, después, descubriría fueron dos dientes. Entre toda la gente convulsionada, entre los gritos y las corridas, me tiro debajo de un cartel y respiro. En el piso se está mejor, no hay tanto humo ni se siente tanto el calor del fuego… Leer el texto completo »

06/04/2006

MALDITAS ANGINAS
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