¿Qué cambió?
14/06/2006
Que antes, me sentÃa culpable cuando dejaba pasar bastante tiempo sin publicar. Que antes la culpa me acusaba, me marcaba el espacio vacÃo, en señal desaprobatoria.
Lo que no cambia, es la pesadez ante el teclado, que se hace infinito. La desazón de la pantalla con un blanco reclamo: “llename, cubrime, exprimà de tus entrañas cuánto dejo de sensación haya. No importa qué, cuándo, cómo, o dónde. Lo importante es la escritura, es llenar el negro pozo con letras, con ideas, indecencias, sinsentidos. Acá estoy y solo me iré cuando me llenes, me des existencia”.
Y no me escapo del triste destino, de la cadena invisible que aprisiona y ahorca. Pienso que solo va a ser una frase, y nada más, que podré soltar el teclado y volver a mi vida, que será la de antes y no. No. No es. Nunca es solo una frase, nunca es solo texto.
Siempre, en la forma que sea, acecha la duda.
