¿Qué cambió?

14/06/2006

Que antes, me sentía culpable cuando dejaba pasar bastante tiempo sin publicar. Que antes la culpa me acusaba, me marcaba el espacio vacío, en señal desaprobatoria.

Lo que no cambia, es la pesadez ante el teclado, que se hace infinito. La desazón de la pantalla con un blanco reclamo: “llename, cubrime, exprimí de tus entrañas cuánto dejo de sensación haya. No importa qué, cuándo, cómo, o dónde. Lo importante es la escritura, es llenar el negro pozo con letras, con ideas, indecencias, sinsentidos. Acá estoy y solo me iré cuando me llenes, me des existencia”.

Y no me escapo del triste destino, de la cadena invisible que aprisiona y ahorca. Pienso que solo va a ser una frase, y nada más, que podré soltar el teclado y volver a mi vida, que será la de antes y no. No. No es. Nunca es solo una frase, nunca es solo texto.

Siempre, en la forma que sea, acecha la duda.

Tu es une marveilloise étoile qui voyage dans la nuit de ma vie.

Obituario V

01/06/2006

Nunca conocí ni la mitad de las cosas que era capaz. Nunca la conocí realmente. Ella tejía y destejía caprichos al compás de pullóveres. Un día me pidió “enamorame” y a los tumbos, hice lo que pude. Un día dijo “no quiero que me olvides” y ahi estoy, tratando de cumplir con mi palabra.

Nunca escribí tanto de alguien, como de ella. Creo que a ella nunca la quisieron tanto como la quise yo. La amé, si, por los motivos equivocados, y la odié por todos los correctos. Dolió, claro que dolió, como la última y como la que seguirá, seguramente.

Y ahora, en su ocaso, estará sonriendo, sabiéndose mencionada una vez más.

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