Capítulo I (parte 1)
12/07/2006
Si voluntariamente me he desterrado en esta espantosa soledad, es que, por desgracia mía, he amado y amo todavía. Pero no se crea que un terrible acontecimiento me haya separado de ella. ¡Ojalá fuese así!… ¡aún podría bendecirla!…
Comprendió que la amaba, y, tranquilamente, como una persona que se levanta para abrir una verja, ella misma, con sus bellas manos apartó todos los obstáculos.
¡Oh! ¡Sobre todo por ésto era por lo que yo la adoraba! ¡Y, además, era tan tierna y cariñosa! ¡Tan hermosa!…
A los diez y seis años, en toda la vivacidad y frescura de su primera juventud, y a todos estos encantos unía un no sé qué de plácido que dá a las mujeres la experiencia, la costumbre de vivir.
Esbelta, los hombros no muy grandes, la cintura pequeña, las caderas modestas y en su paso había cierta firmeza que revelaba un alma activa, en un cuerpo ágil.
Habitualmente, dejaba colgar sus brazos de reina, completamente tapados, y los juntaba para unir las manos cuando estaba de pie; entonces los pliegues de su vestido caían rectos sobre sus piecesitos combados, y se apoyaban en el suelo con una ligera inclinación hacia atrás, mientras que, cuando caminaba a pasos mesurados, adelantaba ligeramente la cabeza para asentarla sobre su cuello de cisne, suavemente plegado.
Cuando estaba sentada, gustaba de apoyar sus mejillas en la mano derecha, alargando al mismo tiempo el brazo izquierdo sobre el recostar de la silla que acariciaban sus dedillos afilados como palillos de marfil. Sus cabellos, alisados sobre su cabeza, caían en copos sobre sus sienes, sobre sus mejillas mate y alrededor de su cuello; su nariz recta y suave, su frente pequeña y lisa, su mentón sin hoyuelos, se armonizaban con sus cejas arqueadas y sus labios finos; en fin, sus ojos de un color obscuro y dulce, de grandes pupilas negras, suavemente enmascaradas por párpados salientes de espesas pestañas, tenían una expresión de ternura, de candor, de sorpresa y de pureza, que me irritaba y me arrebataba a la vez.

July 12th, 2006 a las 11:43 am
Estás haciendo una linda tarea haciendo revivir este amor que, de alguna forma, marcó el resto del camino de todos (tal vez incluídos también los ajenos lectores). Si Oscar no hubiera recatado en “sus piecesitos combados” muy diferente serían tantas realidades.
July 12th, 2006 a las 6:45 pm
Oscar tiene mariposas
July 13th, 2006 a las 6:05 pm
Realmente, es una tarea muy satisfactoria, por un lado rescatando esta historia que, de otra manera, podría haberse perdido, y, por otro lado, disfrutando de un amor tan hermoso, que ahora visto con el pasar de los años, se torna muy importante.
Y Oscar, definitivamente, tuvo mariposas. Muchos años.
July 13th, 2006 a las 8:40 pm
Dale… cuéntanos más Ojcar.