Capítulo II
20/07/2006
Por las noches era cuando tenía la dicha de poder verla… de hablarla. Llegaba hasta la esquina de su casa y allí esperaba.
Pegado contra la puerta entreabierta, escuchaba el roce de su andar. Llegaba con las mejillas coloreadas por el frío, con recelo de ser vista, y, atemorizada, asustada como un pájaro, con la cabeza y el oído atentos, escuchaba, estremeciéndose, al menor ruído que se produjera en la casa o en la calle.
Hablando en voz baja, como para no ser oídos más que por nosotros, con palabras incoherentes, las manos prendidas, nos contemplábamos al principio desatinadamente, absortos en una emoción deliciosa y profunda que nos oprimía dulcemente el corazón y hacía asomar las lágrimas a nuestros ojos.
Nuestras efusiones eran infinitas como nuestro amor, como nuestra beatitud; pero nuestros pensamientos no eran ni iban más lejos que las discretas paredes que nos rodeaban. Para nosotros todo el mundo de encerraba allí.

July 20th, 2006 a las 6:45 pm
Reciclando ideas o que?
De Rereso en Mèxico para reinventar mi vida.
un beso.
Charlotte.