Capítulo IX

17/08/2006

Pasé todo el día siguiente repitiéndome lo que había oído. Por primera vez, desde hacía tiempo, sentía el espíritu libre de dudas.

Un dichoso porvenir se desarrrollaba, al fin, ante mí, después de un pasado tan atormentado, como los valles y las llanuras tranquilas a ojos del viajero que desciendepor la pendiente escarpada y peligrosa de un monte.

La esperanza de una existencia tranquila me refrigeraba el alma y me sentía tentado a tenderme para saborear el porvenir.

La serenidad de los días, a ausencia de inquietudes, hé ahí todo lo que me esperaba ahora; la imágen de Hebe se mezclaba necesariamente en mis ensueños. Ella era la compañera que me había seguidoa través de los abismos de la pasión, pero, ¿Acaso esa pasión, no la había también destruido? …

Un Comentario para “Capítulo IX”

  1. /|- dijo:

    “…y una mañana, comprendí que a veces gana el que pierde a una mujer”

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