Capítulo VI
05/08/2006
La adoraba con un amor tan furioso, que creo que me hubiera abandonado si yo no hubiera mostrado reserva al oirla contar las mil cosas pueriles que les concernían. Por ello, pues, yo fingía prestar siempre el mayor interés a aquellos relatos que ella me hacía con una abundancia extraordinaria de detalles, pero yo escuchaba más bien la música de sus palabras que el sentido que de ellas se desprendía.
Yo adoraba su voz dulce y melódica. Y, además, estaba celoso, un poco celoso de todo lo que ella amaba.

August 7th, 2006 a las 8:31 pm
y que regresan las ganas de escribir….