Capítulo VIII

13/08/2006

Después de aquello, esa noche, no sé lo que pasó. Unos zumbidos intolerables desgarraban mis oídos. Me ahogaba. Finalmente lo olvidé todo: creí morir.

Cuando recobré el conocimiento me encontré en mi cama, con la cabeza ardiendo. Abrí los ojos azorado. Todos mis miembros temblaban. Una fiebre horrible sacudía todo mi cuerpo, desde la nuca hasta los talones.

Pero casi al propio tiempo que el conocimiento recobré la memoria y golpeándome la frente con los puños cerrados, exclamé:

- ¡Hebe!… ¡vete!… y rompí en furia.

Todo para mi había terminado.

2 Comentarios para “Capítulo VIII”

  1. vic dijo:

    Y si, ya lo dijimos, había que ir a Mordor para poder volver. Tenían que conocer la desdicha para apreciar la felicidad.

  2. /|- dijo:

    Si: en un mundo perfecto, primero conocerías la desdicha y luego la felicidad, aquí es al revés.

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