Capítulo IV
28/07/2006
Cada vez que nos veíamos, teniamos un mundo de pensamientos nuevos que cambiar. Nos contábamos las fatigas de la espera, los enervamientos de la inquietud, las tristezas de la ausencia, las aspiraciones de la esperanza, y también cuán consolador es para los amantes separados el pensar contínuamente el uno en el otro.
Hebe, sobre todo, se abandonaba a esta unión espiritual con todo el ardor de un alma jóven. Recibía las confidencias de mi ternura como un vapor de incienso que la sumergía en una especie de dulce sopor.
Con arranques mudos de gratitud, las mejillas coloreadas, las ventanillas de la nariz palpitantes, los ojos risueños y húmedos, se maravillaba.
Yo, mientras tanto, con la rodilla en tierra y las manos juntas, sonreía de placer como a un niño a quién se incita, y me parecía entonces que eran nuestras almas las que se unían en un abrazo vago y dulce, con estremecimientos de voluptuosidad.
Capítulo III
24/07/2006
Pasado el primer momento de turbación, parecía que ya no era nada para ella el encontrarse a mi lado. Entonces, en el esplendor de su desorden, el cabello suelto, los labios fríos, más silenciosa, más seria, más absorta que yo mismo, se encontraba tan desembarazada como cuando estaba sentada en un gran sillón. Yo no se que se pueda hacer cosa alguna con aire más natural y más digno.
Nada la sorprendía, nada la chocaba.
Capítulo II
20/07/2006
Por las noches era cuando tenía la dicha de poder verla… de hablarla. Llegaba hasta la esquina de su casa y allí esperaba.
Pegado contra la puerta entreabierta, escuchaba el roce de su andar. Llegaba con las mejillas coloreadas por el frío, con recelo de ser vista, y, atemorizada, asustada como un pájaro, con la cabeza y el oído atentos, escuchaba, estremeciéndose, al menor ruído que se produjera en la casa o en la calle.
Hablando en voz baja, como para no ser oídos más que por nosotros, con palabras incoherentes, las manos prendidas, nos contemplábamos al principio desatinadamente, absortos en una emoción deliciosa y profunda que nos oprimía dulcemente el corazón y hacía asomar las lágrimas a nuestros ojos.
Nuestras efusiones eran infinitas como nuestro amor, como nuestra beatitud; pero nuestros pensamientos no eran ni iban más lejos que las discretas paredes que nos rodeaban. Para nosotros todo el mundo de encerraba allí.
Aventuras en futón
18/07/2006
- ¿Y qué diferencia de precio hay entre el tapizado de cuero, con el de cuero ecológico?
- Mirá – dice, agarrando la calculadora y tipeando como si lo siguiera el demonio – tenés, solamente en cuero, una diferencia de $2100.
- ¿Dos mil cien pesos en cuero?
- Y si… pero es cuero-cuero, ¿le sentiste el olorcito al sentarte?
- Todo bien, pero por ese precio, me compro tres novillos vivos en Liniers, pongo dos al lado y uno acostado como mesa ratona. ¿Querés olor a cuero? Más olor a cuero fresco no vas a tener.
Definitivamente, comprar un mueble para tu casa puede llegar a ser toda una experiencia. Sobre todo cuando te encontrás a la versión sudamericana de Truman Capote, con labios colagenados, intentando venderte un sillón al 1900 de Avenida Belgrano, mientras uno intenta, mordida interna de cachetes mediante, no reírse frenéticamente. Sin lugar a dudas, es una experiencia que no quiero repetir.
Capítulo I (parte 2)
16/07/2006
La amé desde el primer momento de un modo irrazonable, y la amo aún igual. En cuanto a ella, me amaba como sabía amar, con una contención interior, con mesura. Su aspecto, tan agradable, tan natural, me imponía. Así es como las reinas y las emperatrices deben amar a sus favoritos. Por esto es por lo que empecé a sufrir y por lo que me veo aquí.
Como yo hubiera querido pasar a su lado todos los instantes de mi vida, buscaba todas las ocasiones de encontrarme cone ella. Y yo la seguía imprudentemente por todas partes. Leer el texto completo »
Capítulo I (parte 1)
12/07/2006
Si voluntariamente me he desterrado en esta espantosa soledad, es que, por desgracia mía, he amado y amo todavía. Pero no se crea que un terrible acontecimiento me haya separado de ella. ¡Ojalá fuese así!… ¡aún podría bendecirla!…
Comprendió que la amaba, y, tranquilamente, como una persona que se levanta para abrir una verja, ella misma, con sus bellas manos apartó todos los obstáculos.
¡Oh! ¡Sobre todo por ésto era por lo que yo la adoraba! ¡Y, además, era tan tierna y cariñosa! ¡Tan hermosa!… Leer el texto completo »
Tres minutos y medio.
10/07/2006
Básicamente necesito tres minutos y medio, entre que se me ocurre una idea para publicar, hasta que la escribo y la publico. Ese es el tiempo en que un post debe realmente nacer, o muere en un mar de ideas o prioridades. O abro el blog y escribo lo que tengo en mente, o las chances de navegar por otro sitio y distraerme, aumentan.
Es cierto que a veces, ciertas ideas logran sobrevivir a la prueba de los tres minutos y medio, porque quizás tienen un gancho que me gustaría aprovechar, o cierta línea de pensamiento que, de transitarla, supongo me dará alguna que otra satisfacción, y gusto por algo que pueda escribir. Pero lo cierto es que tantas veces la calidad se ve perjudicada en detrimento a la velocidad, que muchas veces una idea vencedora de los tres minutos y medio, queda decartada ya por insuficiente.
Tamaña es la inconstancia que nos guía. Inconmensurable la rapidez con la que se vive.
Y la verdad es que comienzo a necesitar vacaciones. De nuevo.
Oscar y Hebe
08/07/2006
No es esta historia de las que se escriben, sino de las que se cantan.
Restituid la vida, la viveza, la mirada, la juventud, la languidez, la llama, la palidez, el color, el pensamiento, la voz melodiosa y suave como los suspiros del alma enamorada, el acento, las sensaciones, la sonrisa, las lágrimas de esa otra y tendréis a Hebe.
Tiene la gracia, esa hermosa fisonomía del corazón que invita, que trae con fuerza, que obliga a amar porque ella ama; belleza suprema, infinitamente superior a la física que únicamente admira.
Todo aquello que pueda seducir y cautivar la imaginación del hombre presentóse ante mis ojos.
Desde que la vi, Hebe se convirtió en el objeto de mis sueños más ardientes y me figuré que no había de costarme gran trabajo hacerme amar de ella, y mi juventud daban tanto prestigio a mi gloria, que no podía ser rechazado por niguna mujer, a la cual por otro lado podía ilustrar mi amor.
Oscar
¿Qué cambió?
14/06/2006
Que antes, me sentía culpable cuando dejaba pasar bastante tiempo sin publicar. Que antes la culpa me acusaba, me marcaba el espacio vacío, en señal desaprobatoria.
Lo que no cambia, es la pesadez ante el teclado, que se hace infinito. La desazón de la pantalla con un blanco reclamo: “llename, cubrime, exprimí de tus entrañas cuánto dejo de sensación haya. No importa qué, cuándo, cómo, o dónde. Lo importante es la escritura, es llenar el negro pozo con letras, con ideas, indecencias, sinsentidos. Acá estoy y solo me iré cuando me llenes, me des existencia”.
Y no me escapo del triste destino, de la cadena invisible que aprisiona y ahorca. Pienso que solo va a ser una frase, y nada más, que podré soltar el teclado y volver a mi vida, que será la de antes y no. No. No es. Nunca es solo una frase, nunca es solo texto.
Siempre, en la forma que sea, acecha la duda.
Mis clases de Francés.
05/06/2006
Tu es une marveilloise étoile qui voyage dans la nuit de ma vie.
